Ella en la luna

¿Cómo le hago para dejar de agonizar? Otra vez el nudo el garganta, otra vez el retorcigon en el estómago, otra vez el dolor en el pecho. ¿Me lo esperaba? No, definitivamente; no. Veo la luna una y otra vez, la veo hermosa hoy, y pienso si también está viendo lo mismo que yo en este momento, sin darme cuenta las lágrimas han empezado nuevamente a cubrir mi rostro, corren como ríos y por más que intento evitarlo no puedo. El dolor me consume y las fuerzas para seguir remando se me han ido. ¿Cómo fue que sin darme cuenta se apoderó hasta de mis entrañas? ¿Cómo fue que se adueñó de mis pensamientos? Luna, tú que puedes verla, ¿por qué no te la robas un ratito y me dejas verla en ti? Verla hoy fue un gancho al corazón, pero también una caricia de esas que no te la esperas, sentir su abrazo, sentir su agarre, ver esa carita tan llena de luz me hizo sentir en casa, como si fuese ahí donde de verdad pertenecía, pero el miedo y dolor recorrió mis huesos cuando su silencio se hizo presente. Quizás yo como siempre me estoy imaginando un mundo alterno donde ella ni siquiera ha visto una posibilidad remota de ser la protagonista, quizás soy yo y mis alucinaciones constantes, quizás es mi mente creando sus mil y muchas historias, quizás como cada noche soy solo yo sobre pensando situaciones que están muy alejadas de la realidad, de mi realidad. Perdón, Dios por no avanzar y seguir siendo el polvo que soy.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Todavía o maybe imagino

Nostalgia